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No me gustan las efemérides, pero me fascinan las casualidades y fue así que en la medianoche del viernes, cuando ya casi era 15 de noviembre, un libro se cayó del estante, abierto en la página 14, donde se leía la misma fecha del día que estaba empezando, pero del año 1968, “Año del Guerrillero Heroico”.

El dato temporal cerraba la declaración de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba que condenaba por contrarios a la ideología de la Revolución a dos libros que ese año habían ganado el premio en el concurso literario de la UNEAC: La pieza teatral Los siete contra Tebas de Antón Arrufat y el poemario Fuera del Juego, de Heberto  Padilla.

En aquella época, yo estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana y tengo aun frescos los recuerdos de las discusiones. La historia es harto conocida y este no es el espacio para recrearla, solo quería compartir con los lectores la impresión que me causó ver el destartalado volumen de Fuera del Juego cayendo, casi sobre mis pies, para recordarme que debo decir la verdad, al menos mi verdad aunque me rompan la página querida o me tumben a pedradas la puerta.

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