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20090722_14Foto tomada del archivo del diario El País (http://www.elpais.com/fotogaleria/Imagenes/i/traicion/i/6637-4/elpfot/)

A finales de diciembre publiqué un post titulado “El verdadero rostro de Fantomas” donde me auto felicitaba por los veinte años que cumplía de ser un hombre libre, tras mi defenestración del periodismo oficial cubano. Allí mencioné a “un funcionario de apellido Castellanos, que era el segundo de Aldana” que me recibió en agosto de 1989 en la sede del Comité Central del Partido para darme a conocer el resultado de una larga apelación que había entregado meses atrás.

Ahora, que han pasado veinte años, veo unas fotos que circulan en Internet, hechas públicas en exclusiva por el programa de María Elvira Live, donde se ve a Carlos Lage, Felipe Pérez Roque y Rodríguez de Estenoz disfrutando de lo que parece ser una animada fiesta. En lo personal, me parece bien que se diviertan, bailen, jueguen dominó y tomen cervezas, pues eso los hace más humanos. Además, a mí también me gusta todo eso, pero las imágenes se han divulgado en el entorno de la caída de estos dioses rotos de la revolución, con la evidente intención de contribuir a su ya enorme desprestigio.

En varias de las fotos publicadas aparece el doctor Raúl Castellanos, primo de Carlos Lage. Al principio no lo relacioné con aquel impecable burócrata del Departamento de Orientación Revolucionaria que tuvo la gentileza de decirme la verdad: “No te defiendas de ninguna acusación, tú sales del periodismo sencillamente porque no piensas como nosotros”.

Ante los pesos pesados involucrados en el caso, nadie habla del insignificante Raúl Castellanos. ¿A quién le interesa un cuadro de tercera categoría caído en desgracia hace ya muchos años tras el truene de su jefe? A mí sí me importa mucho esa persona, porque fue ante él que se deshojaron los últimos pétalos de mi inocencia política. Yo llevaba un arma secreta a aquella reunión: Un abultado sobre que contenía numerosos diplomas de periodista destacado y de trabajador de avanzada, los certificados de mis cursos de post grado sobre Marxismo Leninismo, los hago constar de miles de horas de trabajo voluntario, de decenas de movilizaciones en las tareas de la defensa, en fin mis credenciales de revolucionario sin tacha, a quien se quería separar injustamente de las filas solamente por haber escrito lo que pensaba.

¿Te acuerdas, Castellanos, cómo pasaste tus dedos sobre los amarillentos documentos para decirme que muchos de esos papeles se inventaban en tu oficina y que otras personas que los poseían habían sido hasta fusiladas? Cuando reconocí que tenías la razón en eso de que no pensábamos igual, te dije que mis diferencias empezaban precisamente en el detalle de que por tener una opinión diferente a la del partido, alguien tuviera que ser expulsado de la profesión de periodista. Experimentado en estas lides, ripostaste con esta estocada magistral: “Lo que me gustaría saber no es por donde empiezan, sino hasta donde llegan nuestras diferencias” Fue entonces que me levanté de la silla y ya casi en la puerta me despedí diciéndote. “A mí también me gustaría saberlo”.

Los rumores te imputan que lamentaste no “haber hecho algo” cuando Machado Ventura estaba bajo los efectos de la anestesia en un quirófano; se dice que una pared de tu casa, que estaba enchapada en madera, fue destrozada por los agentes de la Seguridad del Estado que registraron tu casa y que anidabas la ilusión de ser rehabilitado cuando tu primo ascendiera a la posición de número dos.

Daría cualquier cosa por leer tu apelación.

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imagen tomada de: elcaudecati.blogpot.com

imagen tomada de: elcaudecati.blogpot.com

Del más reciente discurso del general presidente Raúl Castro se puede deducir que los cubanos somos un pueblo deseoso de vivir en  un sistema sociopolítico que en 48 años no hemos sido capaces de construir,  para lo cual nos dejaremos guiar por un partido –el único permitido-  que luego de 44 años de haberse puesto el nombre de comunista no ha logrado siquiera implantar de forma eficiente y perdurable la regla de oro del socialismo: “De cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo”

Frente a los más de 500 parlamentarios, que de forma unánime aprobaron dos leyes y dos nuevos nombramientos, Raúl Castro confesó que a veces le ha dado “la sensación de que nos estamos comiendo el socialismo antes de construirlo y aspiramos a gastar como si estuviéramos en el comunismo”. Frente a la  oración tengo una pregunta estrictamente gramatical: ¿Quién es el sujeto? También se pudiera cuestionar si lo que ha estado sobre el plato se parece a alguna de las recetas conocidas del sistema y si lo poco que hemos aspirado pudiera identificarse con esa sociedad idílica donde corren a chorros llenos los bienes materiales.

En otra de las desafortunadas metáforas usadas en su discurso, cuando se refería a la complejidad de los problemas que hay que solucionar, el general dijo que de lo que se trataba era de “ponerle el cascabel al gato”. Esta vez hay que preguntarse sobre la identidad del complemento indirecto. ¿Quién ese gato peligroso al que hay que mantener bajo control? ¿Acaso los descarriados apetitos del pueblo, o estará refiriéndose a un viejo felino agazapado que no deja ni moverse a los ratones?

Otra vez se convocará a los ciudadanos para escuchar sus opiniones, cuando me toque en mi barrio no perderé la oportunidad de decir lo mío.

pccImagen tomada  de Flickr

En  lo que podría ser catalogado como el mejor ejemplo de la agilidad del periodismo oficial,  Granma publicó, dos días después de su realización, una síntesis de lo acordado en el VII Pleno del Comité Central del Partido. Pero no me quejo, hay en esas páginas más tela por donde cortar que en todos los almacenes del MINCIN.

Llamó la atención los elogios que recibió el trabajo relacionado con la defensa del país, donde se afirma que lo alcanzado en ese renglón “superó las expectativas y además permitió precisar las proyecciones de trabajo para los próximos años”. Los éxitos aquí se atribuyen a haber adoptado medidas adecuadas y haber controlado correctamente su ejecución. Estos resultados –se afirma- se han obtenido “a partir de la concepción estratégica trazada por el Comandante en Jefe, la Guerra de Todo el Pueblo, que ha demostrado con creces su validez durante las casi tres décadas de su existencia.” A renglón seguido, se declara que “no hemos logrado la misma solidez de la defensa en el igualmente decisivo frente económico.”

Lo cierto es que los mencionados “logros en la defensa” no han tenido la oportunidad de contrastarse con la realidad de una invasión, como sí ha ocurrido en el frente económico, donde el  enemigo al que hay que derrotar es la insaciable necesidad de alimentos, energía, transporte, vestuario, viviendas y efectos domésticos de casi doce millones de personas.

Sin enunciarlas, se anuncia que ya se decidieron “las medidas que es preciso adoptar de manera inmediata para enfrentar el impacto en nuestro país de la crisis económica que hoy afecta a toda la humanidad.” Es de suponer que dichas medidas, “difíciles y nada gratas, pero sencillamente inaplazables”, sean sometidas a la consideración (entiéndase aprobadas) en la próxima sesión de la Asamblea Nacional y que quizás Granma las haga públicas unos días después. Entre ellas, tal vez las más significativas sean las destinadas a “la búsqueda de fórmulas novedosas que liberen potencialidades productivas” porque las únicas potencialidades productivas que pueden ser liberadas son aquellas que han estado maniatadas por el modo de producción socialista que, para usar la terminología marxista, ha sido su camisa de fuerza.

En lo personal, mi incógnita más acuciante era el tema del sexto Congreso del Partido Comunista. Ya todo el mundo sabía que no se podría cumplir la promesa hecha el 24 de febrero de 2008, de realizar el cónclave a finales del 2009. Ahora se nos dice que la celebración del evento está colgando de un gran proceso, de una crucial etapa de preparación previa, en la que está prevista la participación de la militancia en pleno y de toda la población. Es posible que se trate de una reedición de aquellos debates de 1991 anteriores al cuarto Congreso del Partido, pero se necesitará dar garantías muy claras de que los que revelen sus opiniones críticas en esta ocasión no serán castigados después. En el texto publicado se hace referencia a lo perniciosa que resulta la falsa unanimidad y lo necesario que es “estimular el debate y la sana discrepancia”. Ya la inclusión del adjetivo sana me da mala espina. Hasta que nuestros gobernantes no entiendan que deben despenalizar todo tipo de discrepancia y hasta que no lo demuestren decretando una amnistía para sacar de la cárcel a quienes han discrepado, seguiremos perdiendo oportunidades de enterarnos cuáles podrían ser las soluciones.

Hay gente que apuesta a que el VI Congreso no llegará a realizarse. No me atrevo a tanto. Al que no avizoro por ninguna parte es al Séptimo.

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Reinaldo Escobar


Reinaldo Escobar (1947)
Periodista, nació y vive en Cuba. Se licenció en Periodismo en la Universidad de La Habana (1971) y trabajó para diferentes publicaciones cubanas. Desde 1989 ejerce como Periodista Independiente y sus articulos se pueden encontrar en diferentes publicaciones europeas y en el Portal desde Cuba.

reinaldoescobar@gmail.com

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