In a full-page ad in The New York Times on Monday,
the American Civil Liberties Union urged Obama to close
Guantanamo Bay on his first day in office, with the stroke of a pen.”
CNN

En buen español decimos “de un plumazo” para significar la rapidez con que se toma una decisión que debe ser avalada por una firma. Cuando traducimos al inglés, la frase sería “with the stroke of a pen” y si regresamos de forma esquemática y literal al castellano nos quedamos con el título de este post “con el golpe de una pluma” que es la vía por la cual la Unión Americana de Libertades Civiles exige que el próximo presidente norteamericano cierre para siempre la infame prisión que ese país tiene en la base militar ubicada en la bahía de Guantánamo.

Mis escrúpulos antitotalitarios, alimentados por el comprensible prejuicio que padece una persona después de sufrir una dictadura de medio siglo, me disparan las alarmas ante esta petición. Me asusta que alguien tenga tanto poder, incluso para hacer el bien. No saben ustedes los plumazos que hemos tenido en estas latitudes y más aún, telefonazos y hasta tribunazos. Con el gesto de una mano, sacada por la ventanilla de un jeep soviético de cuatro puertas, se han demolido cultivos, se han destituido ministros y embajadores, se ha ordenado la construcción de una represa, la cancelación de un evento, el inicio de una guerra, el envío de médicos a otros países, la censura de un libro, la apertura de muchas prisiones… más lo que no sabemos.

Pero a veces el tiempo apremia y uno tiene que dejar atrás ciertos prejuicios. Las instalaciones carcelarias deberían estar bajo la permanente observación de los órganos competentes de justicia y no fuera de las fronteras, exentas de control. El cierre de esta prisión es exigido por quienes ven afectado el prestigio de los Estados Unidos y por los que se preocupan sinceramente por cualquier atropello que se cometa, con independencia de quien sea el atropellado y, desde luego,  por nosotros también, que somos los verdaderos dueños de la isla, de toda la isla.

Cuando Obama tenga la pluma en su mano (ni siquiera tiene que ser el primer día en la oficina oval), bien sea para liberar a su país de la pesada carga de esta ignominia o para hacerle justicia a quienes le hayan sido vulnerados sus derechos, que alguien le muestre el mapa donde aparece Guantánamo y de paso le comente que los ciudadanos norteamericanos no pueden visitar el resto de la isla, que no solo es la parte más bonita, sino la más interesante; que alguien le explique que sobre ese largo caimán en medio del mar Caribe, hay millones de personas (decenas de miles si se quiere ser moderado) que respiraron aliviados al conocer que él era el elegido, gente que cree firmemente que él tiene una oportunidad única y posiblemente irrepetible, no de asestar un plumazo para resolver nuestros problemas, sino de, con la caricia que es capaz una pluma, enviar un mensaje; hacer, aunque sea, un gesto con la mano.

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