pccImagen tomada  de Flickr

En  lo que podría ser catalogado como el mejor ejemplo de la agilidad del periodismo oficial,  Granma publicó, dos días después de su realización, una síntesis de lo acordado en el VII Pleno del Comité Central del Partido. Pero no me quejo, hay en esas páginas más tela por donde cortar que en todos los almacenes del MINCIN.

Llamó la atención los elogios que recibió el trabajo relacionado con la defensa del país, donde se afirma que lo alcanzado en ese renglón “superó las expectativas y además permitió precisar las proyecciones de trabajo para los próximos años”. Los éxitos aquí se atribuyen a haber adoptado medidas adecuadas y haber controlado correctamente su ejecución. Estos resultados –se afirma- se han obtenido “a partir de la concepción estratégica trazada por el Comandante en Jefe, la Guerra de Todo el Pueblo, que ha demostrado con creces su validez durante las casi tres décadas de su existencia.” A renglón seguido, se declara que “no hemos logrado la misma solidez de la defensa en el igualmente decisivo frente económico.”

Lo cierto es que los mencionados “logros en la defensa” no han tenido la oportunidad de contrastarse con la realidad de una invasión, como sí ha ocurrido en el frente económico, donde el  enemigo al que hay que derrotar es la insaciable necesidad de alimentos, energía, transporte, vestuario, viviendas y efectos domésticos de casi doce millones de personas.

Sin enunciarlas, se anuncia que ya se decidieron “las medidas que es preciso adoptar de manera inmediata para enfrentar el impacto en nuestro país de la crisis económica que hoy afecta a toda la humanidad.” Es de suponer que dichas medidas, “difíciles y nada gratas, pero sencillamente inaplazables”, sean sometidas a la consideración (entiéndase aprobadas) en la próxima sesión de la Asamblea Nacional y que quizás Granma las haga públicas unos días después. Entre ellas, tal vez las más significativas sean las destinadas a “la búsqueda de fórmulas novedosas que liberen potencialidades productivas” porque las únicas potencialidades productivas que pueden ser liberadas son aquellas que han estado maniatadas por el modo de producción socialista que, para usar la terminología marxista, ha sido su camisa de fuerza.

En lo personal, mi incógnita más acuciante era el tema del sexto Congreso del Partido Comunista. Ya todo el mundo sabía que no se podría cumplir la promesa hecha el 24 de febrero de 2008, de realizar el cónclave a finales del 2009. Ahora se nos dice que la celebración del evento está colgando de un gran proceso, de una crucial etapa de preparación previa, en la que está prevista la participación de la militancia en pleno y de toda la población. Es posible que se trate de una reedición de aquellos debates de 1991 anteriores al cuarto Congreso del Partido, pero se necesitará dar garantías muy claras de que los que revelen sus opiniones críticas en esta ocasión no serán castigados después. En el texto publicado se hace referencia a lo perniciosa que resulta la falsa unanimidad y lo necesario que es “estimular el debate y la sana discrepancia”. Ya la inclusión del adjetivo sana me da mala espina. Hasta que nuestros gobernantes no entiendan que deben despenalizar todo tipo de discrepancia y hasta que no lo demuestren decretando una amnistía para sacar de la cárcel a quienes han discrepado, seguiremos perdiendo oportunidades de enterarnos cuáles podrían ser las soluciones.

Hay gente que apuesta a que el VI Congreso no llegará a realizarse. No me atrevo a tanto. Al que no avizoro por ninguna parte es al Séptimo.

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