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El tema de los cinco combatientes del ministerio del interior presos en los Estados Unidos, posiblemente sea el asunto que más espacio haya ocupado en los medios informativos cubanos en los últimos diez años. Si dos equipos de realización, uno cubano y otro norteamericano,  se propusieran hacer sendos filmes sobre ellos, y cada uno solo contara con la información que se publica en sus respectivos  países, sin dudas podríamos ver dos películas completamente distintas.

En Cuba, son los cinco héroes, jóvenes intelectuales que, sin hacer ningún daño a los intereses norteamericanos, se infiltraron -con peligro para sus vidas- entre los grupos contrarrevolucionarios de la Florida para prevenir acciones terroristas contra su pueblo.

En los Estados Unidos, son cinco de los diez espías que tenía la Red Avispa, condenados a largas penas de cárcel por dedicarse profesionalmente a recolectar información sensible que afectaba la seguridad nacional y por conspirar para asesinar a cuatro pilotos del grupo Hermanos al Rescate, derribados en aguas internacionales por aviones cubanos gracias a las informaciones que ellos proporcionaron.

Pero no hay párrafo que pueda resumir el fárrago de informaciones que de una y otra parte arrojan luces y sombras sobre el tema. Como cubano residente en la isla, debería sentirme agradecido de la labor de Gerardo, René, Ramón, Antonio y Fernando. La cifra de 3 478 cubanos  muertos por acciones calificadas de terroristas se invoca como un argumento demoledor para justificar la presencia de una red de información en el país donde se han organizado la mayoría de estos actos violentos. Yo hubiera podido ser una de esas víctimas y si hay alguien haciendo algo para protegerme, qué otro remedio no me queda que reconocérselo.

Lo que me confunde un poco es que esa misma es la cifra usada en  un documento titulado “Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de Estados Unidos por daños humanos” hecho público en junio de 1999, un año después que los cinco fueran encarcelados. Si en el quinto capítulo de esta demanda se responsabiliza al gobierno norteamericano de estas actividades terroristas, ¿de qué manera operaba la red avispa para averiguar lo que hacía “la mafia de Miami” sin afectar al gobierno de Estados Unidos a quien la Demanda acusa como máximo culpable? La única forma de reducir la culpa de los cinco sería entonces reducir la culpa que se supone que tiene el gobierno de USA en el terrorismo contra Cuba.

Los ocho estudiantes de medicina fusilados en noviembre de 1871 por los españoles son conocidos como los inocentes. Che Guevara lleva el epíteto de el guerrillero heroico. Nadie considera a los ocho estudiantes como héroes ni del Che se ha dicho nunca que fuera inocente. No se pueden ser las dos cosas al mismo tiempo.

En lo personal, hubiera preferido que el gobierno cubano hubiera reconocido el sacrosanto derecho que tenía a infiltrar espías en el territorio de Estados Unidos, ¿acaso no reconoció un derecho más difícil de admitir “el derecho de los revolucionarios a hacer la revolución” cuando organizó un comando armado en Bolivia para instaurar el sistema socialista en toda la América latina?

No tengo nada contra los cinco, como  nunca he practicado el terrorismo, sé que no han informado en contra mía. Siempre me he preguntado a quién informaban. Supongo que no sería a los especialistas de filatelia del ministerio de comunicaciones e informática, ni a los técnicos de frutas selectas del ministerio de agricultura. Imagino que informaban a alguna dirección de Inteligencia del ministerio del interior, donde tendrían no solo un seudónimo, sino además un grado y probablemente un sueldo.

A menos que se hayan infiltrado por la libre y la red avispa fuera una ONG con fines humanitarios.

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